7 de mayo de 2013

"Las anticonceptivas están prohibidas por una iglesia que no aprecia el número de muertes por el sida, cuya cura no ha podido ser conseguida aunque la prioridad es encontrar en el espacio vida."

Hace falta soñar - Canserbero.

12 de abril de 2013

Ensayo sobre la clase media venezolana.


        La clase media venezolana, más que un bloque de personas que tienen en común una cuenta en el banco con un balance bancario similar, es una pequeña franja entre la indigencia de aquellos que duermen bajo un puente y la burguesía de los que duermen en un jet privado. Es una clase media que a pesar de parecerse a la clase media a nivel mundial, se caracteriza y distingue fuertemente de todas las demás. Es propia de los venezolanos.

        Nuestra clase media tomó una forma particular cuando en el siglo XX llegó a Venezuela el petróleo, la urbanización y la inmigración. Caracteres que nos marcaron y que a pesar del tiempo, hemos ido cuidando y manteniendo. Desde entonces adquirimos unos rasgos que nos negamos a perder, y es que el venezolano de clase media es por lo general consumista, fiestero, luchador, machista, y desapegado a la lectura. Poco a poco nuestra clase media se ha ido acostumbrando a llevar siempre la misma vida, sin variar, llegando a provocar una rutina en su día a día, en su trabajo y en su vida social, bien dice Rawayana (grupo musical venezolano de clase media) en su tema Algo Distinto “el viernes en la noche a la disco, el sábado a cenar, y el domingo la misa con tus papas. ¿Por qué no cambiar un poco nuestras vidas?”. Los llamo a la reflexión, ¿acaso no es cierto? ¿no les recuerda a su fin de semana de cierto modo? ¿está tan lejos de su realidad?

        A donde quiera que vayas siempre nos encuentras, somos minoría pero estamos por todas partes: comprando ropa en Miami, pasando un fin de semana de playa en Aruba, celebrando que nos graduamos de bachillerato en Cancún, tomando unas birras con los panas el domingo en La Guaira, tocando en las gaitas de algún festival intercolegial, en tu restaurante favorito de Las Mercedes, en el cine el sábado en la noche. Allí está la clase media, con un Blackberry, un iPhone o un Samsung en mano.

        Como bien dice Rafael Osio Cabrices en “Nosotros, la clase media” somos una línea de la sociedad venezolana que es capaz de comer sushi sin abandonar la arepa, y eso nos caracteriza más allá de cualquier cosa. Porque nuestra pequeña sociedad tiene la habilidad de disfrutar de lo mejor de cada una de las culturas que se han encontrado en nuestro territorio; todas nos ofrecen parte de su esencia y al irla juntando conseguimos la nuestra propia. Aun cuando no aprovechemos gran parte del arte, los museos o de los libros explotamos al máximo la comida, la música, el sabor y lo llenamos con el calor venezolano, creando así una versión mejorada.

        Desde hace 14 años nuestro país está siendo conducido por un gobierno que pretende adoptar como modelo económico  un nuevo socialismo, el socialismo del siglo XIX, pero que a fin de cuentas es el mismo socialismo de la Europa oriental o el de la Cuba comunista. El socialismo, para aquellos que aun no lo tengan claro se basa en la expropiación de la propiedad privada para que pase a manos del Estado, la equidad, e igualación de las clases sociales. Para ello se hace necesario desintegrar por completo la clase media. Deshacerse de nosotros, pero  mientras lo intentan pasamos de tener una pequeña burguesía a tener una boliburguesía con ostentosos carros rojos, consumiendo de manera desesperada desde el wisky hasta los más inútiles subterfugios hechos por el imperialismo, llámese americano, chino, asiático, inglés, alemán, europeo o como quieran. Y con otra parte de la clase media que no puede tener lo de la boliburguesía y que desesperadamente se va sosteniendo para no caer en picada y dejar de ser clase media.

        Los jóvenes de la clase media no boliburguesa somos una parte característica de nuestra sociedad que está muy bien formada, que le venimos dando a nuestro país lo mejor de que cada uno de  nosotros, y merecemos respeto. Además queremos disfrutar y pasarla bien, queremos formarnos lo mejor posible, queremos dar ejemplo, queremos llegar a ser los futuros líderes del país. Nosotros los jóvenes que pertenecemos a la clase media, los que luchamos constantemente por nuestro país, los que trabajamos cada día para formar una mejor Venezuela, para darle a este hermoso país un futuro más agradable lleno de paz, con un mundo más seguro, con valores éticos y morales, con principios, con igualdades de oportunidades, con respeto a las opiniones y al esfuerzo de los demás, con conciencia ambiental, donde el talento valga más que el dinero, donde no nos dejemos de hablar con nuestros hermanos por diferencias políticas o religiosa, donde no falte el pan en la mesa, donde puedas comprar cuanta harina, azúcar o café gustes en el supermercado porque éstos no escasean, donde los costos de la medicina no sobrepasen la capacidad económica del venezolano medio. 

        Nosotros, el eslabón que faltaba para que nuestro país sea lo que queremos. Nosotros no nos vamos a dejar extinguir. 

26 de febrero de 2013

No vuelvas más por aquí.


Aunque no me creas, aun después de todo este tiempo, te sigo queriendo. Sí, te quiero. Pero no de la misma manera. Te quiero por quien fuiste en mi vida, porque en algún momento determinado fuiste mi vida. Te quiero, por ayudarme a ser quien soy hoy, por enseñarme muchas cosas, por enseñarme a amar y a olvidar, gracias a ti soy más fuerte, me hiciste crecer, me hiciste sentir que yo sola podía contra el mundo.

Es cierto que te quiero, que te amé.

Te quiero, sin duda, porque nunca podría odiarte.

Lo significaste todo, y destruiste cada centímetro de mi alma. Te lo ruego, no regreses a mi vida ahora que aprendí a ser feliz sin ti. Que aprendí que puedo amar a alguien más. No vuelvas, porque si bien es cierto que el primer amor nunca se olvida, no es el único. Y ya aquí hiciste suficiente daño... por egoísta.

Te quiero, pero lejos de mi vida.

6 de febrero de 2013

27 de enero de 2013

Hoy son 23.

Hoy hace un año y once meses.

Hoy eres solo una cicatriz.

Hoy te amo tanto como te amé el último día.

Hoy te extraño tanto como siempre.

Hoy sigo consciente de que no volverás.

Hoy estoy triste y finjo no saber por qué.

Hoy también quiero que regreses y estés conmigo éstas próximas seis semanas...

Hoy me hace falta tu apoyo.

Hoy también necesito que hables con mi mamá y la tranquilices.

El sábado pasado también te necesité muchísimo. Hacías falta en la mesa, en la torta. 

Sigo luchando. Seguimos luchando.

Espero volver a verte algún día.

Te amo.

Te amamos.

No lo dejes ir.

Probablemente no sea el hombre de tu vida. Es más, estoy segura de que ni siquiera se asemeja a él. Pero si al menos te puede hacer sonreír una vez al día, y pensar en él dos veces más, no lo dejes ir. Si se preocupa por ti, si te escucha, si te cuida, no lo dejes ir.

Si te hace feliz, nunca lo dejes ir.

No será eterno, pero al menos valdrá la pena.

20 de enero de 2013

Que relativa es nuestra vida. Para nosotros vivimos una eternidad, mientras para el mundo pasamos solo un segundo en comparación a la vida de nuestro planeta Tierra.

Insignificantes.

Vivamos, dejemos huella.

Haz que tu segundo valga la pena.

29 de diciembre de 2012

¿Para ti cómo sería el país más avanzado del mundo?

¿Para mí?

El país más avanzado del mundo no será aquel que tenga mejores tecnologías, ni donde todo esté más globalizado. Tampoco puede ser donde se compre mejor, ni donde haya más acumulación de gente u oportunidades de trabajo. No. El país más avanzado del mundo debería ser aquél donde no exista el racismo, donde predomine la igualdad de géneros y condiciones, donde cada uno de nosotros sea tomado por igual.

El país más avanzado será ese donde nadie se ofenda por ser llamado con adjetivos que hoy en día podemos considerar denigrativos porque no lo serán, y nadie intente faltarle el respeto a otros con dichos términos, ni de ninguna otra forma, porque todos somos iguales.

Un país... No, un mundo.

Sí. Un mundo donde todos seamos iguales. Donde existan valores. Donde haya calidad de vida. Porque todos somos iguales, todos formamos parte de la misma especie, todos somos hommo sapiens. Entre todos hacemos un todo.

Un mundo donde no importe si eres negro, blanco, amarillo, cristiano, ateo, asiático, latino, gringo, europeo, sur africano, venezolano, coreano, australiano, homosexual, heterosexual, bisexual, travesti, judío, árabe, marroquí, chino, rico, pobre, clase media, artista, cocinero, ingeniero, ambientalista, gerente, empleado, discapacitado, súper dotado, analfabeta, bilingüe, mujer, hombre, niño, adolescente, adulto, anciano, ojos azules, ojos verdes, ojos café, pelo negro, pelirrojo, castaño, rubio, flaco, gordo, barrigón, calvo, frentón, alto, bajo, pie grande, pie pequeño, más común, menos común...... Lo que sea, ¿qué importa? ¿Qué más da el tipo de música que escuchas? ¿Qué importa si tienes un carro, una casa, o si vives en una habitación alquilada? ¿Debería importar si trabajas como camarero o en una gran empresa? ¿Si tu ropa interior es de una marca conocida y no de la conchinchina? ¿O mejor aun, tus camisas y pantalones? ¿Cómo te vistes? ¿Por qué al conocer a alguien te fijas en lo que tiene y no en lo que es?

Por qué esto, por qué aquello... ¿Por qué nos importa tanto el qué dirán y las apariencias? Está tan sobrevalorado, anteponemos lo que aparentamos a lo que somos.

Nos colmamos de preguntas, cuestionamos todo, desconfiamos hasta de nuestra sangre. ¿Qué estamos haciendo mal?

Estamos rodeados de seres humanos capaces de aparentar ser alguien para encajar en un grupo. De mitómanos que se engañan a ellos mismos para que el mundo se sienta bien con ellos, y no ellos con el mundo y su persona. De gente falta de personalidad. De fotocopias idénticas. De personas capaces de juzgar apariencias sin conocer qué se encuentra debajo de esa piel. De esa historia. Estamos llenos de vacío. De soledad. De nada.

Por lo tanto, para mí el país más avanzado del mundo será aquél donde se valore al Hommo Sapiens por su calidad de ser humano, y no por la cantidad de ceros azules de su cuenta bancaria. Es triste ir a lo que ustedes denominan primer mundo (y en ese "ustedes" me encuentro yo también) y sentir que todo gira en torno al consumismo, y que importa más cuál es tu tarjeta de crédito que regalar sonrisas a desconocidos. Que la felicidad se mide por la cantidad de cosas que puedas comprar en una semana (cuando no necesitas nada de ello), y no por las carcajadas que te regalan. Y que tú le regalas a los demás.

¿Mi deseo para año nuevo? No pediré algo tan absurdo e improbable como eliminar el racismo a nivel mundial. No. Tampoco le pediré algo a algún ser divino. No. Pero sí pediré algo igual de absurdo e improbable. Con la diferencia de que se lo pediré a cada uno de ustedes: recapaciten.

Recapacita.

Piensa por ti mismo. Analiza las cosas que lees y ves, lo que escuchas, lo que dicen, lo que dices y busca tu propio punto de vista. Piensa antes de hablar. Ten criterio propio. Analiza. Sé tú mismo, no una copia más del montón. Muéstrate ante el mundo tal y como eres. No actúes por ser aceptado, haz lo que tú quieras cuando quieras, las personas que realmente valen la pena son esas que te valorarán al mostrarte tal y como eres. No te dejes llevar por el qué dirán, y mucho menos valores a la gente por sus bienes materiales, sino por lo que pueden ofrecerte y enseñarte espiritualmente. Sé amable, preocúpate por el otro. No te preocupes por problemas sin solución, y tampoco por los que sí tienen. Cuando algo tenga solución (aunque suene trillado), en vez de preocuparte, ocúpate. Escucha a tu corazón. Sé valiente. Ama. Enamórate. Entrega el alma en un beso. Y llora. Hazlo con todas tus fuerzas. Sorpréndete. No pelees, no discutas. Resuelve las cosas hablando, como si fueras un ser humano y no como un animal. No ofendas a nadie y no te dejes ofender. Da siempre el todo por el todo, proponte metas y lucha por alcanzarlas. Haz estupideces. Lee, crea cosas, utiliza tu imaginación. ¡Vive! No tienes siete vidas, tienes solo una y es sumamente corta. Deja huella, haz que valga la pena.

Entre todos podemos hacer un mundo mejor, solo debemos querer. Luchar por esto, por nosotros, por los demás, por las generaciones pasadas y las futuras.

Creemos un primer mundo donde la vida, los derechos, los deberes y los valores de cada ser humano sea lo más importante. Si cada uno pone su granito de arena, es súper posible.

Ésta es mi lucha. Y la de los que están ahora sentados conmigo en esta mesa. Y la de él, y la de ella también.

¿Y tú? ¿Qué dices? ¿Te unes?