- Porque resulta que la hipocresía es nuestra mayor virtud.
7 de diciembre de 2013
3 de diciembre de 2013
El problema eras tú.
¿Hasta qué punto tu vida te pertenece? ¿Hasta qué punto la
controlas? De lo único que somos dueños, si es que lo somos, es de las propias
decisiones. Decisiones que tenemos que tomar a raíz de unos sucesos que nos son
impuestos, cosas que no podemos controlar. ¿Cómo iba a evitar yo que te
cruzases en mi camino? ¿Cómo iba a saberlo yo? Cuando te conocí yo adoraba
infinitamente a mi chico. ¿Cómo íbamos a saber nosotros que la amistad y el
cariño iba creciendo? Yo no sabía que esto pasaría, no sabía que me iba a
quedar sola y que tú ibas a estar ahí.
Sólo con el tiempo me di cuenta de que no estaba desilusionada con el chico por ser como era, sino por no ser como eras tú. Cada vez más tiempo juntos me dejó claras muchas cosas.
El problema eras tú, siempre lo fuiste.
Sólo con el tiempo me di cuenta de que no estaba desilusionada con el chico por ser como era, sino por no ser como eras tú. Cada vez más tiempo juntos me dejó claras muchas cosas.
El problema eras tú, siempre lo fuiste.
29 de noviembre de 2013
Adiós.
Todos nos acostumbramos a lo bueno, y yo no pude evitar acostumbrarme a tus llamadas, a tus bromas, a como me contentabas con solamente hacerme ojitos, a voltear a verte y sonreír porque tú también me estabas viendo. Supongo que solamente me queda resignarme a ser un capítulo en tu libro.
Debo agradecerte porque ahora aprecio la música de una manera diferente, y que el corazón es más fuerte, aunque… ya no es el mismo. Y sí, a mis domingos les hacen falta tus besitos en la frente, las risas en medio de la gente, y sobretodo afrontar lo que viniera… tomados de la mano.
Siempre quise que todo se arreglara por sí solo como en los cuentos de Disney, donde la princesa sale bien lograda por arte de magia, o escapa de todos los trucos por caprichos del destino. Y tal vez nuestro problema fue ese, que estábamos tan ilusionados el uno con el otro que solo podíamos ver las cosas buenas que teníamos y ningún defecto… pero luego llega el amor, tal y como realmente es y nos enseña nuestros defectos también, y ya no nos supimos cuidar más.
Siento cada pelea y las propuesta a medio cocinar… merecías mucho más.
Pero el pasado existe, tú y yo existimos, y alguna vez tu nombre y el mío fue un nosotros. Y me doy cuenta que aun siento. Supongo que para nosotros no existía el futuro, pero sí existieron recuerdos, risas, lágrimas… Es que tú y yo compartimos lágrimas.
Yo no puedo odiar a alguien que en su momento me hizo la persona más feliz, eso sería arruinar tu recuerdo. Los días que pasamos juntos son días que no volverán, que no vamos a compartir con nadie más… que te los entregué a ti, y tú me los entregaste a mí. Fuimos testigos el uno del otro, de ese momento en nuestras vidas.
Eres el amor de mi vida. Voy a estar bien, te lo prometo. Espero que puedas volver a ser feliz como lo fuimos tú y yo, con alguien que no es el amor de tu vida. Mientras tanto, yo seré feliz con alguien que no es el amor de mi vida.
Eres el amor de mi vida. Voy a estar bien, te lo prometo. Espero que puedas volver a ser feliz como lo fuimos tú y yo, con alguien que no es el amor de tu vida. Mientras tanto, yo seré feliz con alguien que no es el amor de mi vida.
Yo no te quiero olvidar. Sé que hiciste lo mejor para los dos.
Ahora solo seremos muchas llamadas sin hacer, muchos mensajes sin enviar, y muchos recuerdos que a veces tendrán que acompañarse de un tequila… o de un cigarro, de algún vicio.
Honestamente espero que te hayas ido para ser feliz, y no para después arrepentirte. Por favor, no te arrepientas... porque sabes que me sería imposible decirte que no, y no resistiría volver a verte partir.
Aquí se te recuerda, estés o no.
Tienes un hermoso futuro delante de ti, las personas buenas se merecen cosas buenas y tú te mereces lo mejor.
Deseo que tengas una vida tan bonita como tu sonrisa.
27 de noviembre de 2013
Bienvenido a mi vida.
Mucho gusto. Bienvenido a mi vida.
¿Cómo estás? Espero que tan feliz como yo.
No sé qué pasa que cuando estoy contigo las palabras se me esconden, como si les asustara salir y no ser las adecuadas. Llegaste de repente para hacerme feliz y abrazar hasta mis miedos. Eres todo lo que no quiero romper; tan fresco, tan auténtico, tan intacto.
Soy más feliz que nunca, soy más feliz que nadie.
La manera en que vives como si todo fuese bueno, la forma en
que nunca dudas de mí y que me quieres incluso cuando yo no me quiero. No
necesité mucho para saber que eres ese que describí en la lista. Mi hombre
ideal. Y aunque tu risa, tu sonrisa, tu cara, tus ojos, tu tamaño, tus abrazos
y tus besos no sean como los imaginé, encontré una solución: yo nunca hubiese
imaginado algo tan perfecto.
Hola amor, ¿cómo estás? Espero que sonriendo.
Prometo hacerte reír, apoyarte, escucharte, cuidarte, mimarte, acariciarte, protegerte, quererte, besarte, y amarte mientras tenga conciencia, ojos, oídos y brazos para hacerlo. Haré todo lo que esté en mis manos para borrar tus malos recuerdos, curar todas tus cicatrices, y regalarte el más lindo presente. Voy a darte unos oídos que te escuchen y una mente que te ayude a buscar una solución. Aprenderemos que nadie puede más que nosotros, que juntos podemos lograr lo que queramos.
Hola mi vida, ¿cómo estás? Estoy feliz de tenerte en mi vida.
Quiero que nunca se acabe la ilusión que tengo cuando te voy a ver, ni las maripositas que dan vueltas por mi estómago cada vez que me dices cosas bonitas, ni el rubor de mis mejillas, que me hacen parecer un tomatito cada vez que te tengo cerca. Ni la manera en la que paso a ser una niña pequeña solo por estar contigo. Quiero que esta felicidad nunca desaparezca... pero sobre todas estas cosas, te quiero a ti.
18 de junio de 2013
Me preguntarás por qué escribo.
Me preguntas por qué escribo como si no supieras la respuesta, es como si te preguntara a ti por qué respiras. Para vivir, ¿no es así? Pues igual yo.
Es tal vez un poco menos evidente, yo escribo porque es mi forma más fuerte de gritar, la única manera de tomar la mano de la gente que quiero y que se fue muy lejos, y sentir su calor, la mejor forma que encuentro de retratar mis sueños, mis anhelos, mis miedos, mis prisas, mis risas, mi fuego interno.
Escribo porque mis manos siempre saben decir mejor lo que pienso que mi boca. Porque ellas siempre tienen el valor de revelarse contra el mundo. Porque las letras nunca me han traicionado, porque siempre están aquí tan al alcance de mi mano para decirme todo lo que a veces he callado.
Escribo porque siento, porque a veces también miento y porque me gusta soñar que escribo mi propio invento de lo que siempre he querido ser… mi propio cuento. Y que quizás a alguien, en algún rincón del universo, le pueda gustar.
7 de mayo de 2013
12 de abril de 2013
Ensayo sobre la clase media venezolana.
La
clase media venezolana, más que un bloque de personas que tienen en común una
cuenta en el banco con un balance bancario similar, es una pequeña franja entre
la indigencia de aquellos que duermen bajo un puente y la burguesía de los que
duermen en un jet privado. Es una clase media que a pesar de parecerse a la
clase media a nivel mundial, se caracteriza y distingue fuertemente de todas
las demás. Es propia de los venezolanos.
Nuestra
clase media tomó una forma particular cuando en el siglo XX llegó a Venezuela
el petróleo, la urbanización y la inmigración. Caracteres que nos marcaron y
que a pesar del tiempo, hemos ido cuidando y manteniendo. Desde entonces
adquirimos unos rasgos que nos negamos a perder, y es que el venezolano de
clase media es por lo general consumista, fiestero, luchador, machista, y desapegado
a la lectura. Poco a poco nuestra clase media se ha ido acostumbrando a llevar
siempre la misma vida, sin variar, llegando a provocar una rutina en su día a día,
en su trabajo y en su vida social, bien dice Rawayana (grupo musical venezolano
de clase media) en su tema Algo Distinto “el viernes en la noche a la disco, el
sábado a cenar, y el domingo la misa con tus papas. ¿Por qué no cambiar un poco
nuestras vidas?”. Los llamo a la reflexión, ¿acaso no es cierto? ¿no les
recuerda a su fin de semana de cierto modo? ¿está tan lejos de su realidad?
A
donde quiera que vayas siempre nos encuentras, somos minoría pero estamos por
todas partes: comprando ropa en Miami, pasando un fin de semana de playa en
Aruba, celebrando que nos graduamos de bachillerato en Cancún, tomando unas
birras con los panas el domingo en La Guaira, tocando en las gaitas de algún
festival intercolegial, en tu restaurante favorito de Las Mercedes, en el cine
el sábado en la noche. Allí está la clase media, con un Blackberry, un iPhone o
un Samsung en mano.
Como
bien dice Rafael Osio Cabrices en “Nosotros, la clase media” somos una línea de
la sociedad venezolana que es capaz de comer sushi sin abandonar la arepa, y
eso nos caracteriza más allá de cualquier cosa. Porque nuestra pequeña sociedad
tiene la habilidad de disfrutar de lo mejor de cada una de las culturas que se
han encontrado en nuestro territorio; todas nos ofrecen parte de su esencia y
al irla juntando conseguimos la nuestra propia. Aun cuando no aprovechemos gran
parte del arte, los museos o de los libros explotamos al máximo la comida, la música,
el sabor y lo llenamos con el calor venezolano, creando así una versión
mejorada.
Desde
hace 14 años nuestro país está siendo conducido por un gobierno que pretende adoptar
como modelo económico un nuevo
socialismo, el socialismo del siglo XIX, pero que a fin de cuentas es el mismo
socialismo de la Europa oriental o el de la Cuba comunista. El socialismo, para
aquellos que aun no lo tengan claro se basa en la expropiación de la propiedad
privada para que pase a manos del Estado, la equidad, e igualación de las
clases sociales. Para ello se hace necesario desintegrar por completo la clase
media. Deshacerse de nosotros, pero mientras
lo intentan pasamos de tener una pequeña burguesía a tener una boliburguesía
con ostentosos carros rojos, consumiendo de manera desesperada desde el wisky
hasta los más inútiles subterfugios hechos por el imperialismo, llámese
americano, chino, asiático, inglés, alemán, europeo o como quieran. Y con otra
parte de la clase media que no puede tener lo de la boliburguesía y que
desesperadamente se va sosteniendo para no caer en picada y dejar de ser clase
media.
Los
jóvenes de la clase media no boliburguesa somos una parte característica de
nuestra sociedad que está muy bien formada, que le venimos dando a nuestro país
lo mejor de que cada uno de nosotros, y
merecemos respeto. Además queremos disfrutar y pasarla bien, queremos formarnos
lo mejor posible, queremos dar ejemplo, queremos llegar a ser los futuros
líderes del país. Nosotros los jóvenes que pertenecemos a la clase media, los
que luchamos constantemente por nuestro país, los que trabajamos cada día para
formar una mejor Venezuela, para darle a este hermoso país un futuro más
agradable lleno de paz, con un mundo más seguro, con valores éticos y morales,
con principios, con igualdades de oportunidades, con respeto a las opiniones y
al esfuerzo de los demás, con conciencia ambiental, donde el talento valga más
que el dinero, donde no nos dejemos de hablar con nuestros hermanos por
diferencias políticas o religiosa, donde no falte el pan en la mesa, donde
puedas comprar cuanta harina, azúcar o café gustes en el supermercado porque
éstos no escasean, donde los costos de la medicina no sobrepasen la capacidad
económica del venezolano medio.
Nosotros, el eslabón que faltaba para que nuestro país sea lo que queremos. Nosotros no nos vamos a dejar extinguir.
Nosotros, el eslabón que faltaba para que nuestro país sea lo que queremos. Nosotros no nos vamos a dejar extinguir.
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