14 de diciembre de 2013

¡Habrá poesía!

13 de diciembre de 2013

Ese día...

La mayoría de los días del año no tienen nada de especial, comienzan y acaban sin dejarnos recuerdos perdurables en la memoria. La mayoría de los días no tienen ningún impacto sobre el transcurso de una vida;
el 8 de octubre, era martes...

9 de diciembre de 2013

Mi lugar favorito de todo el mundo.

     Dicen que todas las personas tienen un lugar en el mundo donde sentirse como en casa. Donde respirar, cerrar los ojos y encontrarse tranquilo, encontrarse bien. Un lugar del que enamorarse, del que sentirse orgulloso, del que la simple mención de su nombre haga que un cosquilleo te recorra hasta el último centímetro del cuerpo. Donde ser feliz, donde olvidarse de las cosas malas. Un sitio mágico, como sacado de las páginas de un libro... Este es el mío.


Jardín Cromovegetal, Universidad Simón Bolívar (Venezuela).

7 de diciembre de 2013

- ¿Por qué usar la misma ropa todos los días es sucio pero el mismo pijama no?

- Porque resulta que la hipocresía es nuestra mayor virtud. 

3 de diciembre de 2013

El problema eras tú.

     ¿Hasta qué punto tu vida te pertenece? ¿Hasta qué punto la controlas? De lo único que somos dueños, si es que lo somos, es de las propias decisiones. Decisiones que tenemos que tomar a raíz de unos sucesos que nos son impuestos, cosas que no podemos controlar. ¿Cómo iba a evitar yo que te cruzases en mi camino? ¿Cómo iba a saberlo yo? Cuando te conocí yo adoraba infinitamente a mi chico. ¿Cómo íbamos a saber nosotros que la amistad y el cariño iba creciendo? Yo no sabía que esto pasaría, no sabía que me iba a quedar sola y que tú ibas a estar ahí. 

Sólo con el tiempo me di cuenta de que no estaba desilusionada con el chico por ser como era, sino por no ser como eras tú. Cada vez más tiempo juntos me dejó claras muchas cosas. 

El problema eras tú, siempre lo fuiste. 

29 de noviembre de 2013

Adiós.

     Todos nos acostumbramos a lo bueno, y yo no pude evitar acostumbrarme a tus llamadas, a tus bromas, a como me contentabas con solamente hacerme ojitos, a voltear a verte y sonreír porque tú también me estabas viendo. Supongo que solamente me queda resignarme a ser un capítulo en tu libro.

     Debo agradecerte porque ahora aprecio la música de una manera diferente, y que el corazón es más fuerte, aunque… ya no es el mismo. Y sí, a mis domingos les hacen falta tus besitos en la frente, las risas en medio de la gente, y sobretodo afrontar lo que viniera… tomados de la mano.

     Siempre quise que todo se arreglara por sí solo como en los cuentos de Disney, donde la princesa sale bien lograda por arte de magia, o escapa de todos los trucos por caprichos del destino. Y tal vez nuestro problema fue ese, que estábamos tan ilusionados el uno con el otro que solo podíamos ver las cosas buenas que teníamos y ningún defecto… pero luego llega el amor, tal y como realmente es y nos enseña nuestros defectos también, y ya no nos supimos cuidar más.

     Siento cada pelea y las propuesta a medio cocinar… merecías mucho más.

     Pero el pasado existe, tú y yo existimos, y alguna vez tu nombre y el mío fue un nosotros. Y me doy cuenta que aun siento. Supongo que para nosotros no existía el futuro, pero sí existieron recuerdos, risas, lágrimas… Es que tú y yo compartimos lágrimas.

     Yo no puedo odiar a alguien que en su momento me hizo la persona más feliz, eso sería arruinar tu recuerdo. Los días que pasamos juntos son días que no volverán, que no vamos a compartir con nadie más… que te los entregué a ti, y tú me los entregaste a mí. Fuimos testigos el uno del otro, de ese momento en nuestras vidas.

     Eres el amor de mi vida. Voy a estar bien, te lo prometo. Espero que puedas volver a ser feliz como lo fuimos tú y yo, con alguien que no es el amor de tu vida. Mientras tanto, yo seré feliz con alguien que no es el amor de mi vida.

     Yo no te quiero olvidar. Sé que hiciste lo mejor para los dos.

     Ahora solo seremos muchas llamadas sin hacer, muchos mensajes sin enviar, y muchos recuerdos que a veces tendrán que acompañarse de un tequila… o de un cigarro, de algún vicio.

     Honestamente espero que te hayas ido para ser feliz, y no para después arrepentirte. Por favor, no te arrepientas... porque sabes que me sería imposible decirte que no, y no resistiría volver a verte partir.

      Aquí se te recuerda, estés o no.

     Tienes un hermoso futuro delante de ti, las personas buenas se merecen cosas buenas y tú te mereces lo mejor.

     Deseo que tengas una vida tan bonita como tu sonrisa.

27 de noviembre de 2013

Bienvenido a mi vida.

Mucho gusto. Bienvenido a mi vida.



¿Cómo estás? Espero que tan feliz como yo.



No sé qué pasa que cuando estoy contigo las palabras se me esconden, como si les asustara salir y no ser las adecuadas. Llegaste de repente para hacerme feliz y abrazar hasta mis miedos. Eres todo lo que no quiero romper; tan fresco, tan auténtico, tan intacto.

Soy más feliz que nunca, soy más feliz que nadie.

La manera en que vives como si todo fuese bueno, la forma en que nunca dudas de mí y que me quieres incluso cuando yo no me quiero. No necesité mucho para saber que eres ese que describí en la lista. Mi hombre ideal. Y aunque tu risa, tu sonrisa, tu cara, tus ojos, tu tamaño, tus abrazos y tus besos no sean como los imaginé, encontré una solución: yo nunca hubiese imaginado algo tan perfecto.


Hola amor, ¿cómo estás? Espero que sonriendo.

Prometo hacerte reír, apoyarte, escucharte, cuidarte, mimarte, acariciarte, protegerte, quererte, besarte, y amarte mientras tenga conciencia, ojos, oídos y brazos para hacerlo. Haré todo lo que esté en mis manos para borrar tus malos recuerdos, curar todas tus cicatrices, y regalarte el más lindo presente. Voy a darte unos oídos que te escuchen y una mente que te ayude a buscar una solución. Aprenderemos que nadie puede más que nosotros, que juntos podemos lograr lo que queramos.


Hola mi vida, ¿cómo estás? Estoy feliz de tenerte en mi vida.

Quiero que nunca se acabe la ilusión que tengo cuando te voy a ver, ni las maripositas que dan vueltas por mi estómago cada vez que me dices cosas bonitas, ni el rubor de mis mejillas, que me hacen parecer un tomatito cada vez que te tengo cerca. Ni la manera en la que paso a ser una niña pequeña solo por estar contigo. Quiero que esta felicidad nunca desaparezca... pero sobre todas estas cosas, te quiero a ti.

18 de junio de 2013

Me preguntarás por qué escribo.

Me preguntas por qué escribo como si no supieras la respuesta, es como si te preguntara a ti por qué respiras. Para vivir, ¿no es así? Pues igual yo. 

Es tal vez un poco menos evidente, yo escribo porque es mi forma más fuerte de gritar, la única manera de tomar la mano de la gente que quiero y que se fue muy lejos, y sentir su calor, la mejor forma que encuentro de retratar mis sueños, mis anhelos, mis miedos, mis prisas, mis risas, mi fuego interno. 

Escribo porque mis manos siempre saben decir mejor lo que pienso que mi boca. Porque ellas siempre tienen el valor de revelarse contra el mundo. Porque las letras nunca me han traicionado, porque siempre están aquí tan al alcance de mi mano para decirme todo lo que a veces he callado. 

Escribo porque siento, porque a veces también miento y porque me gusta soñar que escribo mi propio invento de lo que siempre he querido ser… mi propio cuento. Y que quizás a alguien, en algún rincón del universo, le pueda gustar.