17 de abril de 2014

Archipiélagos de sinceridad.

Nos hicimos una promesa al final de aquel día. Pero no era una promesa creada para mí, era la promesa que hacía con la gente que formaba parte de su vida o que ella ya sabía que formaría parte importante en un futuro:

"Jamás nos mentiremos
Escúchame bien, eso implica algo más que ser sinceros... 
En este mundo mucha gente es falsa... Las mentiras te rodean. Saber que existe un archipiélago de personas que siempre te dirán la verdad, vale mucho. 
Quiero que formes parte de mi archipiélago de sinceridad."

Cumplí siempre la promesa. Siempre le fui sincero en todo, y en eso, tenía razón, era muchísimo más que decir la verdad. Era hacer equipo, saber que siempre estarás allí, significa ser tierra firme para el otro, piedras a las que podrás saltar de un brinco sin miedo a caer en el agua.

Y ella también lo fue conmigo. Juro que saber que puedes confiar en la otra persona, que nunca te mentirá, que siempre te dirá la verdad cuando se lo pidas, no tiene precio... Te hace sentir fuerte, poderoso.

La verdad mueve mundos. La verdad te hace sentir feliz. La verdad, creo, es lo único que importa.

Brújulas que buscan sonrisas perdidas 
-Albert Espinoza.

26 de marzo de 2014

Nada me basta.

Yo lo quiero todo, todo, porque a veces nada me basta. 

Quiero tus abrazos de madrugada, tus secretos dichos bajito. Quiero estirar la mano y encontrarme con tu piel, abrir los ojos a las 2:55 AM y encontrarte a mi lado, tal vez despierto, tal vez soñando, pero a mi lado. Quiero sentir la plenitud, la pesadez de tus pestañas sobre mis sienes. Quiero amarrarte un «TE QUIERO» en la espalda y un «TE EXTRAÑO» aunque estemos en la misma cama. 

Yo lo quiero todo, porque a veces no soy completamente feliz y te miento cuando digo que sí. Te quiero a ti y a tus ojos color café. Quiero una mañana que dure mil años, escuchar lo que tu boca calla, pero tu corazón grita. 

Lo quiero todo porque ya nada me basta.
Sólo .

24 de marzo de 2014

- Si te ven aquí, conmigo, te matarán.

- El manto de la noche me esconderá de ellos. Con tal de que me quieras, que me encuentren aquí. Más vale que acabe mi vida por su odio que prolongar la muerte sin tener tu amor.

7 de marzo de 2014

A ti.

- ¿Qué es lo que quieres, Hitch?
- A ti. Por... por un montón de razones sin ningún sentido para mí. En fin, con todo lo que nos ha pasado en qué, ¿tres citas? Pero ahí está la locura. Es una looocura... lo sé... estoy seguro... lo sé, lo noto aquí, en esta zona... de eso estoy seguro. Quiero... quiero ser... desgraciado, pero pero pero muy desgraciado... porque si eso es lo que hace falta para ser feliz, entonces... Oye esto no ha salido bien... ¡¿Pero qué leches te pasa?!
- ¡Nada!
- No no no no, a ti no, a ti no, a mí... ¡Haaablo conmigo mismo!

5 de marzo de 2014

No te engañes.

Claro que ella va a decir que está feliz sin ti y va a deslumbrar con su sonrisa hermosa, cómo no. Pero tú que la conoces mejor que nadie deberías saber ver dentro de sus ojos verdes. 
Cariño, la destruiste.

4 de marzo de 2014

La fémina.


- Qué poco entiende usted de mujeres, Daniel. Me juego el aguinaldo a que esa pollita está ahora en su casa mirando lánguidamente por la ventana en plan Dama de las Camelias, esperando que llegue usted a rescatarla del cafre de su señor padre para arrastrarla en una espiral incontenible de lujuria y pecado.

- ¿Estás seguro?
- Ciencia pura.
- ¿Y si ha decidido que ya no quiere verme más?
- Mire, Daniel. Las mujeres, con notables excepciones como su vecina la Merceditas, son más inteligentes que nosotros, o cuando menos más sinceras consigo mismas sobre lo que quieren o no. Otra cosa es que se lo digan a uno o al mundo. Se enfrenta usted al enigma de la naturaleza, Daniel. La fémina: babel y laberinto. Si la deja usted pensar, está perdido.
Recuerde: corazón caliente, mente fría.

Carlos Ruíz Zafón.