Hace muchísimo frío. Estoy descalza y no siento los pies, el barro gélido arrebata mi sentir. Comienzo a tiritar, grito y nadie responde. Escucho mi propio eco tras cada movimiento, el eco de la soledad. No hay nadie, definitivamente estoy sola. Ni las piedras ni las paredes me aportan calor. Estoy asustada. Corro, me tropiezo y finalmente me caigo. Estando en el piso pienso que mucho había tardado. No consigo fuerzas para levantarme, estoy cubierta de barro. No sé si tiempo de frío o de miedo. No sé qué será de mí, inútiles ideas me acechan. Respiro pausadamente para intentar calmarme, la calma será mi salida. Tres, dos, uno. Tres, dos uno. Tres... me levanto muy lentamente, dos... respiro mas profundamente, uno... me calmo. Por un momento todo se detiene, hasta mis latidos, sigo hacia adelante. Poco a poco, el frío abandona mis huesos, el barro resulta agradable. Veo una luz, me debato un instante sobre si seguirla o no, y comienzo a caminar tras ella. Me acerco pausadamente, y finalmente la alcanzo. Salgo de la cueva, todo fue una prueba. He alcanzado mi destino, mi maravilloso paraíso.
10 de noviembre de 2014
6 de noviembre de 2014
Poema I.
Puedes morir un poco en vida
Puedes llegar cuando menos lo esperas.
Muero y te siento,
Estás en todas partes aunque no estés,
Naufragas entre la lluvia y se vuelven una.
Cantas, bailas, brincas, saltas.
Corres a mis brazos como en la niñez,
Haces charcos y renuevas la vida,
el aire.
Pretendes encerrarme con tu canto
Pero luego de matarnos,
nos permites renacer renovados.
1 de noviembre de 2014
¿Le echas de menos?
¿Sabes? A menudo me preguntan si te echo de menos, es
una pregunta cuanto menos, interesante. Aunque te parezca que no, es
difícil de responder. Es difícil explicarle a gente sentimientos de los que carece, por lo tanto sentimientos que no va a comprender.
¿Para qué explicar algo que no van a entender? Así que me limito a encogerme de hombros y a sonreír, sonreír siempre. Ellos sonríen también, y me dicen "es normal". Un falso intercambio de palabras donde ambos creemos entender al otro, pero en realidad no lo hacemos ni lo intentamos.
El tiempo pasa, la gente se interesa, pero a mí no me interesa escucharles. Porque también he cambiado de rutina, ¿sabes? Antes tenía los días reservados para ti. Ahora tengo que salir, y poner mi mejor sonrisa, y encontrarme con gente que se acaba de enterar y se hacen los afectados pero en realidad lo único que les afecta es la curiosidad. Seguiré encogiéndome de hombros porque no me apetece explicar nada.
Siempre le he hecho caso a mi corazón. Nunca pensé lo que era bueno o malo para mí, pero ahora sí quiero pensarlo, no quiero escuchar lo que siento, no me lo permito.
Entonces, de vez en cuando, se escapa algún recuerdo, y añoro, y pienso, y echo de menos a escondidas. Te veo y te escucho en cosas que hemos vivido hace tiempo, y me alegra pensar que has sido tanto, la importancia que has tenido y todavía no has perdido. En ese momento, lo paso mal y me obligo a recordar las razones, los motivos. Me obligo a pensar en lo que quedaba justo antes de tomar aquella decisión. Así el dolor se mitiga un poco. También me obligo a pensar en tus palabras, ciertas o no, y el dolor se mitiga un poco más.
¿Para qué explicar algo que no van a entender? Así que me limito a encogerme de hombros y a sonreír, sonreír siempre. Ellos sonríen también, y me dicen "es normal". Un falso intercambio de palabras donde ambos creemos entender al otro, pero en realidad no lo hacemos ni lo intentamos.
El tiempo pasa, la gente se interesa, pero a mí no me interesa escucharles. Porque también he cambiado de rutina, ¿sabes? Antes tenía los días reservados para ti. Ahora tengo que salir, y poner mi mejor sonrisa, y encontrarme con gente que se acaba de enterar y se hacen los afectados pero en realidad lo único que les afecta es la curiosidad. Seguiré encogiéndome de hombros porque no me apetece explicar nada.
Siempre le he hecho caso a mi corazón. Nunca pensé lo que era bueno o malo para mí, pero ahora sí quiero pensarlo, no quiero escuchar lo que siento, no me lo permito.
Entonces, de vez en cuando, se escapa algún recuerdo, y añoro, y pienso, y echo de menos a escondidas. Te veo y te escucho en cosas que hemos vivido hace tiempo, y me alegra pensar que has sido tanto, la importancia que has tenido y todavía no has perdido. En ese momento, lo paso mal y me obligo a recordar las razones, los motivos. Me obligo a pensar en lo que quedaba justo antes de tomar aquella decisión. Así el dolor se mitiga un poco. También me obligo a pensar en tus palabras, ciertas o no, y el dolor se mitiga un poco más.
Por tanto, cuando me preguntan si te echo de menos no sé qué responder, porque aunque a menudo lo haga en silencio, aprendí a reconocer la cadencia de una vida bien vivida.
24 de octubre de 2014
–Escandar Algeet.
Me voy a desnudar y a meterme en la cama, la puerta está cerrada pero dejo la ventana abierta. Solo tú podrías entrar. Hay cerveza en la nevera, hachís encima de la mesilla y poesía por todas partes. Te espero soñando, no me despiertes si no es para follarme.
Un beso, o mejor varios.
23 de octubre de 2014
Sucumbí ante mi pasión.
He decidido comenzar a ser quien quiero ser
y no quien los demás esperan que sea.
y no quien los demás esperan que sea.
13 de octubre de 2014
Errores de cálculo en la mirada.
El error es mirar lo de ayer con ojos de hoy,
querer que las cosas vuelvan a ser igual
cuando tú ya no eres el mismo,
como si pudieran reciclar los suspiros
o dar el mismo beso por segunda vez.
Los mudos no gritan, los sordos no ven la música,
con las cinco letras que se escribe tarde
no puedes escribir ahora,
el amor que fue, ese ya nunca vuelve.
Pero de las cenizas siempre puede renacer algo nuevo.
10 de octubre de 2014
Eres adónde vas.
¿Quién eres? Digo de verdad.
No eres tu estatura o tu peso, tampoco eres tu edad, mucho menos eres tu género o el lugar donde naciste. Eres tu libro favorito, la canción que no sale de tu cabeza, tu comida favorita, la película que has visto un millón de veces y aún te hace llorar.
Eres todos los detalles que te diferencian de los demás.
3 de octubre de 2014
Tú lo que no sabes...
Tú lo que no sabes es que estás tan ocupado siendo tú que no te das cuenta cómo marcas la vida de todos a tu alrededor.
Tú lo que no sabes es que eres el mejor amigo que nunca he tenido.
Tú lo que no sabes es que si un día te me pierdes, yo te encontraría.
Tú lo que no sabes es lo afortunada que me siento de amarte.
Tú lo que no sabes es que por hacerte feliz me marcharía, y por verte feliz me quedaría.
Tú lo que no sabes es el placer que proviene del dolor de amarte aunque no estés.
Tú lo que no sabes es que aunque hayas creído irte, nunca terminaste aquí.
Tú lo que no sabes es que mi "para siempre" sigue presente por si un día lo quieres rescatar de su soledad.
Tú lo que no sabes es que sigues siendo todos los sueños que alguna vez soñamos juntos y ahora compartimos con alguien más.
Tú lo que no sabes, también lo sabes.
Tú lo que no sabes es que eres el mejor amigo que nunca he tenido.
Tú lo que no sabes es que si un día te me pierdes, yo te encontraría.
Tú lo que no sabes es lo afortunada que me siento de amarte.
Tú lo que no sabes es que por hacerte feliz me marcharía, y por verte feliz me quedaría.
Tú lo que no sabes es el placer que proviene del dolor de amarte aunque no estés.
Tú lo que no sabes es que aunque hayas creído irte, nunca terminaste aquí.
Tú lo que no sabes es que mi "para siempre" sigue presente por si un día lo quieres rescatar de su soledad.
Tú lo que no sabes es que sigues siendo todos los sueños que alguna vez soñamos juntos y ahora compartimos con alguien más.
Tú lo que no sabes, también lo sabes.
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