Tengo un conflicto y tengo un amor en las orillas del mar que nace en mis ojos desde que tú no los miras. Tengo un vacío lleno de indecisiones, tengo una razón y tengo una vida de desamores. Tengo un cajón repleto de olvidos, una ventana abierta por la cual me fugo a veces, tengo dos pies y un suelo, tengo todos mis temores. Tengo miedo y tengo vida, tengo un par de alas destruidas. Tengo todo y tengo nada… tengo tanto y se me escapa.
7 de noviembre de 2015
Tengo todo y tengo nada.
Tengo un conflicto y tengo un amor en las orillas del mar que nace en mis ojos desde que tú no los miras. Tengo un vacío lleno de indecisiones, tengo una razón y tengo una vida de desamores. Tengo un cajón repleto de olvidos, una ventana abierta por la cual me fugo a veces, tengo dos pies y un suelo, tengo todos mis temores. Tengo miedo y tengo vida, tengo un par de alas destruidas. Tengo todo y tengo nada… tengo tanto y se me escapa.
5 de noviembre de 2015
Es como pequeños cocodrilos.
Me da miedo el amor porque todo en él me da miedo.
Me da miedo confiar en ti y que al final del cuento me pongas el cuerno y te marches muy contento con una mujer que no te ha amado ni lo piensa hacer, pero que te emociona como yo ya no lo hago porque tanto te he amado que ya simplemente no te inspiro a nada, no soy un reto nuevo, ya no soy nada.
Me da miedo entregarte mi sonrisa y construir recuerdos contigo, porque los recuerdos son como pequeños cocodrilos, al principio no sabes cómo van a ser, después rompen el cascarón y salen con sus grandes ojos y te miran tiernos e indefensos, y juegas con ellos, y los tomas entre tus manos, los acaricias, pero con el tiempo crecen y se vuelven extraños que ya ni te reconocen y te atacan al primer contacto. Los recuerdos pueden ser muy crueles.
Me da miedo crecer contigo y que para cuando los dos seamos un par de señores, tú seas un señorón que enamora nenas de la edad que ahora yo tengo, y yo solo sea una señora que hace mucho perdió su belleza y juventud.
Me da miedo el amor porque es muy bonito mientras vive, pero si se muere llega por las noches y te jala los pies. Me da miedo que te vuelvas mi casa y un día decidas irte y tenga que vivir debajo de un puente, cubriéndome de la lluvia con cajas y… me das miedo.
28 de octubre de 2015
Acá en el pueblo.
El valiente salió y no volvió, ya nadie se acuerda de él, una mujer llora y no sabe por qué. El silencio ya no visita, este es el reino del caos, el loco tiene corona y la combina con su disfraz. La felicidad se fue a la quiebra, pero acá olvidamos con ginebra.
Entre nosotros nos matamos, para tener algo que hacer, cuando no estamos estancados, nos gusta hacernos retorcer. Todos acá estamos bien.
27 de octubre de 2015
He soñado.
Me he despertado entre lágrimas de un sueño. En mi sueño dejabas a un lado tus miedos y venías por mí. Venías como si nunca lo hubieses
dudado y me permitías borrar todo rastro de mi labial con tu cuello, y sin pensarlo,
me arrancabas el orgullo —y la falda— a versos.
He soñado que entre beso y beso descubrías cada una de mis
curvas y cada constelación que habita en mi piel. He soñado que las yemas de
mis dedos se sabían de memoria el trayecto, y mi boca, cada sabor.
Y sonábamos al unísono.
He soñado que noche a noche y día a día desnudabas mi alma y conocías cada uno de los recovecos que nadie me había llenado. Soñé que me
desnudaba, y con saliva me curabas cada herida de bala que yo no disparé.
Soñé que éramos valientes y no dejábamos que los miedos ni
los cuentos evitaran que escribiéramos la historia más bonita que se ha escrito
jamás. Soñé que te quedabas.
Pero solo era eso: un sueño.
24 de octubre de 2015
Carta para un amor que sí fue.
Hola, ¿cómo estás? Pienso en ti a diario. Juré que no te lo iba a decir pero es que no se me ocurre otra cosa. Cierro los ojos y ahí estás, sueño y ahí estás, veo una flor silvestre que me recuerda a la que me regalaste aquel día sin ninguna razón, y ahí estás. Miro a una pareja de niños, tomados de la mano, y nos recuerdo juntos, y ahí estás. Vivo, y ahí estás. Eres como una dulce pesadilla, verás, te sigo amando y ya no estás. Y ya no estás desde hace tanto, y sin embargo estás.
¿Cuántos años fueron? No sé, ¡qué más da!, como si el amor se midiera en tiempos. Éramos unos niños jugando a amarse, y lo hicimos mal, nos amamos de verdad. Recuerdo tu cara en la mía, tu pelo, tu voz. Cuando te sueño estás igual, con tus ojos, me encanta que eran dos, con tu pelo, amo que era negro, con tu piel, tu barba a medias, tus pestañas, tus piernas, tus abrazos, todo tú. Cuando te sueño sufro un poco, porque solo es eso, un sueño. Cuando te sueño y despierto sufro porque ya no estás. Han pasado tantos años y sin embargo no te vas.
Te escribo porque no tengo mejor manera de besarte, te pienso porque es mi forma de amarte, te recuerdo para no olvidarte, y me marcho para no matarte.
Amor, querido amor, espero que tú estés bien. Amor, me despido, porque esto tiene que acabar.
Adiós.
Adiós, amor.
20 de octubre de 2015
Reflejos rotos en agua de lluvia.
En la fragilidad de su cuerpo caminó descalza hacia la ventana, se asomó en la tristeza y vio el reflejo roto de sí misma en el cristal. Vacía en la existencia de nada, se llenó de fallas, de batallas perdidas, de errores, de llanto, de espanto. Colmada de miedos y fantasmas, de horrores, de celos, coraje, y tropiezos malditos que la hacían sentir morir. Se asesinaba de a pocos, para que nadie lo notara, para no verlo ni ella. Se sumió en almohadas empapadas de lágrimas, se refugió en las palmas de sus manos, en el grito ahogado, en las noches largas que la ocultaban de su propia visión. La soledad se volvió su única acompañante, una extraña enemiga odiada a la que recurría a falta de todo. Odiaba su cuerpo, odiaba su voz, odiaba incluso el instante en que nació. Y mirando su reflejo brillante de lluvia, se sumergió en lo más grande que tenía, su temor, y se ahogó en él.
“Niña, no temas, niña no llores, niña no pienses, no temas, no te rompas, no te hundas, no te dejes, no te mates, no te vayas. Niña, yo te quiero. Quiero tu cara y tus manos, tu llanto y tus fallas, tus rodillas raspadas de tantas caídas, tu pelo, tu respiración, tu frustración, tus miedos, tus celos, tu fragilidad, tu reflejo en la ventana, tu existencia hecha añicos, tus rincones, tus vacíos, tus lamentos, lo violento de tus tiempos, tus razones. Niña, mira bien ese reflejo, los cristales cortan, pero cómo brillan. Niña, no tengas miedo, niña”. -Dijo la soledad al ver sufriendo a la niña. Y la tomó de la mano, y la sacó del vacío, y la salvó de sí misma y se fue. Y se quedó sola de nuevo. Y se fue.
13 de octubre de 2015
9 de octubre de 2015
¿Amor?
Y sabes que es amor cuando todos los errores de tu vida se vuelven perfectos, porque si no los hubieras cometido no estarías donde estás ahora…
y no lo hubieras conocido.
y no lo hubieras conocido.
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