12 de diciembre de 2018

Cazador

( ¿Me estoy volviendo loca 
de verdad me has mirado? )




Sé que la locura no es uno de mis defectos y por eso mismo sé que tú también sientes el cosquilleo cuando estamos cerca. Tienes los ojos más bonitos del mundo y me miras como un asesino cuando se enamora de su víctima. Y te sonrío, como la víctima cuando sabe que están a punto de dispararle. 

Pero no disparas.
Solo callas.

Enciendo el yesquero solo para sentir el calor del fuego cerca de mi piel tan fría. Un mensaje tuyo un domingo por la tarde me ha hecho esperar el siguiente cada noche. A veces llega, otras no. Y no me importa. De esperanzas no vive el hombre, ya lo sé, pero a mí solo me hace falta soñar.

Todos los cigarros que nunca he fumado y todas las cartas que nunca he escrito llaman a mi puerta y me recuerdan que sigo a un “quédate” de distancia. Esas tres sílabas que tanto poder tienen para hacer la diferencia. El manual de instrucciones se perdió en el último incendio.

Una vez leí que incluso para ser zorra hay que saber algo: prefiero la astucia y la inteligencia, porque me cansé de ser siempre la presa en lugar del cazador. Tienes los ojos de quien está dispuesto a convertir la ciudad en cenizas con tal de conseguir lo que quiere, y unos dientes afilados como los de una fiera. 

Que por "tienes",
solo quise decir tengo.

Y el resto sobra. 

9 de diciembre de 2018

Avisos

Esta noche me di cuenta de que, a medida que estoy menos rota, leo menos poesía. Parece una tontería, pero resulta que las palabras son el remedio para mi alma y, por fortuna, no siempre las necesito. 

Una vez hace mucho tiempo se murió alguien a quien quise muchísimo y fue entonces cuando empecé a escribir. Desde entonces no he podido parar. En otra ocasión, conocí al amor, y fue entonces cuando supe que, si alguien te quiere, es capaz de quererte rota y a pedazos. 

Siempre recuerdo la primera vez que te vi, la primera vez que me hablaste. Nunca logro recordar los detalles de esa noche que te vi por última vez, aunque en ese momento no supiésemos que sería la última. Ojalá no lo sea y un día te encuentre en una plaza con esa sonrisa tan bonita. Por fortuna la vida es una montaña rusa. 

Deberían haberme avisado que mi vida estaría llena de sueños, de amores de cinco minutos, de romances inconcretos. Deberían haberme avisado que mi vida siempre sería más, que no estaría llena de grises sino de colores, como la noria de una feria en plena ciudad. 

Una vez quise ser una diosa griega y fue entonces cuando descubrí en todo caso, sería Calipso. Lo que nadie me dijo nunca es que después de la marcha de Odiseo, a diferencia, no moriría. Mi corazón de repuesto siempre está listo para volver a latir. 

Deberían haberme avisado que siempre encontraría los motivos y por eso no estaba destinada a llamarme Calipso. Como dice esa linda canción que habla de amapolas: ¿dónde vamos tan deprisa?

5 de diciembre de 2018

Caídas, vuelos





Caemos, como caen las gotas de lluvia hasta estrellarse en el parabrisas. Caemos, y no nos importa, hasta hacernos añicos como un vaso contra el suelo. Y toca limpiar ese desastre. Como las hojas que se despojan de los árboles y bailan en el viento durante su descenso. 

Entonces aprendemos a caer, olvidando nuestras dudas; agarrando el presente aunque no nos quede más. Deja que me quede y deja que me vaya, pero no me abandones. A veces, cuando caemos, mi corazón se divide entre huir y dejar lo único que me da vida o quedarme y luchar por lo único que me quita la vida. 

Por un momento me he visto en un parque lejano que realmente no conozco, con una libreta vacía frente un estanque helado y la mirada llena de sueños. Sin nadie que me tomara de la mano, pero tampoco lo necesitaba. Que para perseguir nuestros sueños no necesitamos a alguien con quien hacerlo, me digo. 

Cuánto oro más tendremos que empeñar para conseguir lo que anhelamos, me pregunto. Te he visto llegar y besarme y decirme que podemos volar, que podemos frenar la caída. La cuestión, mi amor, es que no sé quién ha sido. 

Frente al reflejo del estanque me he dicho que puedo volar como esas hojas que en los días de invierno vuelan y bailan durante su caída, disfrutando cada instante, hasta finalmente, posarse sutilmente sobre el suelo helado. Cuando volamos, todo lo demás sobra. 

Me he visto en un parque lejano con una libreta vacía, frente a un estanque helado y la mirada llena de sueños. Sola, tomando mi propia mano y abrazándome a mí misma; me he dado cuenta que no te necesito. Me he susurrado que siempre que he volado, he confundido la caída, con el vuelo. 

22 de noviembre de 2018

Luces de noviembre

Aprendes a despertarte cada mañana y verte en el espejo. Al principio, parecían unos ojos desconocidos, pero ahora es... diferente. Unos ojos tornasol llenos de sueños que te sabes de memoria. Y sonríes. 

Las calles están llenas de desconocidos que caminan con las miradas perdidas y faltos de vida, y tú te empeñas en no ser como ellos, en luchar y mantenerte al pie del cañón para poder decir que sí, estás de puta madre. 

Abres un nuevo libro y escuchas el click de la cámara cuando intentas quedarte a vivir para siempre en un único fotograma. Ojalá seas tú quien quiera quedarse conmigo, para que entre toma y toma escribamos el guión de esta historia. 

Y en esta ciudad la luz está más bonita que nunca, la montaña se llena de tonos verdes imponentes y te cuestionas si volverás algún diciembre para disfrutarla como se lo merece. Como tú te lo mereces. Que el amor es tan etéreo que no sabes si realmente existe. 

Y te imaginas dentro de un año cogiendo trenes con una libreta entre las manos escribiendo todo lo que nunca más has de vivir, recordando y soñando mientras se derrite la crema del café. En silencio. Contigo misma. Has deseado tantas veces ser una desconocida que busca poesía entre los libros de segunda mano de algún aprendiz hasta que llegue alguien y te devuelva las ganas de golpe. 

Regresas a casa con el frío por dentro y ganas de terminarte la botella; que si hubiese un lago cerca te sentarías y desearías con todas tus fuerzas ser Anna hasta que te tropieces con la casualidad más grande de tu vida. 

Dije que quería darle la vuelta al mundo sin ti, y no mentía, 
pero ahora le estoy dando la vuelta al mundo alrededor de mí misma.

21 de octubre de 2018

Para que vuelvas


Me dejaste en el portal con la duda de si te volvería a ver alguna vez. No era una despedida de esas que te parte en dos, pero si te deja vuelto añicos con las dudas del porvenir. Como la vida, cuando nos frena sin avisar. Desde que dormí esa vez en tu pecho olvidé cómo dormir en mi cama.

Corrí por las calles de esa ciudad tan conocida mientras admiraba tus ojos en los míos, mi piel sobre tu piel, mi pelo despeinado. He subido a la azotea de ese edificio de oficinas y he creído tocar el cielo con los dedos. 

He tomado más aviones que los que creo que podría recordar y en todos te he buscado, con la camisa de cuadros y los audífonos puestos. Esperando. Por mí. Como aquella vez a las afueras de una estación de metro en pleno invierno. 

Era un sueño. 

Quisiera decirte que no hago más que extrañarte. Quisiera que lo leyeras y creyeras que no hago más que extrañarte. He vuelto a todos los bares que me prometiste que visitaríamos juntos y he bebido más de la cuenta. 

No sabes si miento.

Algo así como ese abrazo justo antes de despedirte. He decidido romper todos los relojes y arrancarme la piel. Te la he mandado en correspondencia como dice ese cantautor. Quisiera prometerte que no quiero que me duela, pero sería una mentira tan grande como la distancia que pusiste entre los dos. 

Lo único cierto es que estoy recompuesta. Que lo he arreglado, he conseguido esa pega de la que todos hablan y he vuelto a juntar los pedazos de ese corazón que dejaste hecho añicos. He vuelto a amar y a veces pensaba que no lo haría. Ya estoy lista para que lo vuelvan a romper. 

Volverás a irte y todas las canciones hablarán de ti como un extranjero que me enseñó a beberme la vida. Volveré a abrazar a la felicidad y cada noche iré al bar de la esquina y llegaré a casa sin saber quién soy ni con quien hablé. 

Regaré las flores de la casa que nunca quise, me perderé entre páginas de libros, tomaré la siesta a la hora que yo quiera y volveré a empezar la historia del corazón de pegatina. 

Espero que siempre vuelvas, te dice este corazón en ruinas. 

15 de agosto de 2018

La alegría es arena

Me desperté sudando en una cama con sábanas nuevas. Había tenido el sueño más extraño del mundo sobre miedos y decepciones. Lo que no sabía es que la arena también daba suerte, que bailar bajo la arena es aun mejor que bajo la lluvia. Dejar pasar el salitre entre los dedos mientras todo se mece y el tiempo se detiene en ese instante feliz. Con el sol sobre el rostro, la gente parece feliz. 

No estamos muertos, 
estamos más vivos que nunca

El calor tiene ese defecto, te hace olvidar a donde perteneces. Es como si nunca hubiésemos estado tan cerca el uno del otro, como si el mar trajese la esperanza del cambio, del nuevo porvenir. Es como si las bromas y el cinismo se borrasen de la historia. Dos lobos malheridos porque nunca aprendieron a querer y mientras suena la canción se lamiesen las heridas. 

Vamos a lamernos las heridas
a acabar con el dolor 
a darnos una oportunidad

Pero el mar es una fantasía. Nuestra historia solo la entienden los tejados, la ciudad del caos, el tráfico. El color dorado de la arena me sacó una sonrisa y me pidió que no me retirase todavía, porque tal vez todavía hay tiempo de romper los enigmas. 

31 de julio de 2018

La nada, las pequeñas muertes

Salem escribió un poema precioso sobre la pequeña muerte y dónde encontrarla, como "las frases que no sueltas nunca a tiempo" y la "resaca de los sueños que más temes". Tal vez el poeta tenga razón y la pequeña muerte sea no haberte preguntado si hablabas de mí detrás de los matices que pronunciabas al amor. O quizás, solo quizás, la pequeña muerte es que tú no lo hayas confesado en lugar de ofrecerme una copa de vino. 

¿Qué es la nada? Tu mano es mi espalda cada tarde, tu risa que no deja espacio para coprotagonistas, las películas en blanco y negro donde se besan en mitad de una calle vacía. Es la vida cuando camina deprisa por los días y los dejamos pasar en medio de la rutina. 

¿Cómo se vive en una casa que no huele a café ni a besos? La música a todo volumen constantemente no acalla el silencio de la soledad. La ausencia de esos ojos que miran de arriba a abajo como quien se encuentra frente a un sueño hecho realidad. Es que este día es diferente, el soundtrack son todas esas canciones de amor que no querías escuchar. 

Y este verano en el que el cielo no es azul sino gris, en el que el sol se oculta detrás de las nubes. ¿Tal vez sea el olor de la nostalgia? Que la llevamos pegada a la suela de los zapatos por donde caminamos. Miras hacia otro lado intentando conseguir algún recuerdo que te transporte a ese momento donde no te gobernaba la pequeña muerte. 

La nada, que lo era todo, llenando todo de miseria y tú mirando hacia otro lado. 

16 de julio de 2018

Podría(s)

Podría convencerte de que soy el piloto de un avión de papel. Podría venderte lo inverosímil, alquilarte lo surrealista. Puedo convencerte por las buenas o sonreírte por las malas.


Podría.

Podrías.

Pero contigo no quiero. Eres capaz de desarmarme...


y nunca es bueno quedarse sin balas.