5 de septiembre de 2021
Todas las canciones me hablan de ti.
18 de abril de 2021
Verbos
Soltar. Creer. Confiar. Son verbos que sé conjugar perfectamente, pero como cuesta ponerlos en práctica.
Soltar las expectativas y la mochilita emocional sin juzgarme; creer en mis sueños; confiar en mí y mis tiempos.
Está bien sentirnos como una casa en ruinas en medio de un mar al que no le consigues la línea recta del horizonte; de las cenizas también resurgimos.
Está bien dudar, replantearnos el camino, encontrarnos en medio del desastre.
Algunas veces sueño que cumplo mis sueños, otras me pesan como piedras que me impiden avanzar.
Hice las paces con eso, hice las pases con que escribo menos, con que el día tiene una cantidad de horas limitadas y que no siempre puedo construir mi carrera mientras desarrollo mis proyectos personales. Hay tiempo para todo y no todo tiene que ser hoy.
Que si no quiero que la protagonista la palme en la primera línea, tengo que soltar, creer y confiar en mí.
Y aquí vamos.
18 de febrero de 2021
"Turisteemos juntos", me dijiste.
Nos imagino recorriendo Estados Unidos en un coche alquilado, escuchando un playlist a todo volumen, con tu mano en mi pierna y mis lentes de sol. Imagino mi mano acariciando tu pelo largo con tus manos en el volante, mientras conduces en una carretera interminable. Nos imagino como los extraños más enamorados, sin entender cómo llegamos a esto, pero felices de compartir una carretera sinfín.
Imagino lo que debe ser hacer realidad todas las historias que nos contamos por las noches, tus manos en mi cuello y mis uñas en tu espalda. Me imagino usando mi vestido nuevo, guardando mis bragas en tu bolsillo justo antes de entrar a un cuchitril al lado de la carretera. Imagino que algún día discutimos porque luego de un par de semanas, me quedé dormida y cambié el itinerario. Nos imagino parando en el camino para hacer fotos de los paisajes, para retratar tu risa y nuestras ganas de comernos la vida.
Nos imagino volviendo a la cama, borrachos de risa, libres de tiempo, de nombres y de frío. Libres de todo, menos de la resaca al día siguiente. Hasta que nos volvamos a ver.
14 de febrero de 2021
La pequeña muerte un catorce de febrero.
Hoy me senté en el bar de siempre a tomarme un Aperol. Nunca es muy temprano para uno. El cielo azul anunciaba una mañana helada, y el sol en la terraza se esforzaba por mantener el cuerpo cálido. En la mesa de al frente estaba sentada una muchacha, un poco más joven que yo, con la mirada más triste del mundo. No se esforzó por llamar a la camarera y, finalmente, cuando esta se acercó, pidió un café.
Me recordó a mí misma, meses antes, sentada en una mesa no lejana a ese mismo bar. Triste, llorando. Sin poder disfrutar mi pedido. Cuando, finalmente, pedí la cuenta, el camarero me preguntó por qué lloraba. "L'amore", le dije, sin ánimos de explicarme en un idioma que apenas comenzaba a escuchar. El corazón roto se ve igual, así no hables el mismo idioma.
Un rato después llegó un señor mayor. Se sentó a su lado. Me conmovió el corazón el cariño con el que intentaba animarla. Fue entonces cuando la vi retirar la mirada del paseo peatonal que nos distanciaba. Momentos después entendí que la carga de un corazón roto es peor un 14 de febrero, mientras parejas pasan abrazadas en su monopatín. Posiblemente era su padre, sentado a su lado, solo para hacerle compañía.
Ella había perdido el habla, y la sonrisa. Recordé a mi mamá diciendo que no importa lo mucho que me quiera proteger, no puede hacer nada cuando me rompen el corazón. Creo que su padre sentía lo mismo. Parece que la vida, y las ganas de vivirla, se nos escapan entre los dedos; pero, la verdad, ese dolor y esa tristeza no duran para siempre.
Mi poeta dice que quien no haya muerto siete veces en vida, es porque no ha vivido nada. Tiene razón, ¿no? El desamor es la pequeña muerte en vida. Pero, cuando estamos enamorados, la amenaza de la muerte parece leve. Y, cuando morimos, es la ilusión de volver a amar lo que nos mantiene con vida hasta que, eventualmente, nos revive.
Quisiera haberle dicho todo esto a la muchacha. Es muy difícil lanzar un salvavidas a un desconocido, cuando no saben cómo comunicarse. Cuando no se habla el mismo idioma.
8 de febrero de 2021
Primer aviso
Hace años publiqué un poema que te gustó. Lo borré luego que desapareciste, se sentía como si esas líneas fuesen para ti incluso desde antes de conocerte. Ahora vuelves a mi vida y yo solo quiero escribirte.
10 de diciembre de 2020
Tormentos
La última noche que pasamos juntos no dejé de abrazarte y por mi cabeza pasaba todo el rato el pensamiento de que sería la última vez. Esta mañana tomé un café y me volví a sentar frente al teclado. ¿Podré alguna vez escribir un libro? Tengo ganas de gritar y tengo miedo a equivocarme, a perderme, a no volver.
La calle donde vivo está llena de una alfombra naranja de hojas secas. Es un misterio lo bonita que es. Jugamos a ser marido y mujer pero ahora vivo con una desconocida con quien no quiero vivir. Me repito que todo es temporal. Inlcuso nosotros.
Camino viendo a Venecia a lo lejos. Tengo miedo al futuro. Estoy lejos de todas las personas que me importan y solo me tengo a mí. Ahora sé que nunca caminaremos por estas calles como los extraños más enamorados del mundo, que nunca te tomaré de la mano en el avión ni te mostraré mi forma de viajar -aunque mi forma de comerme el mundo ya la conoces-.
Me estoy permitiendo ser y sentir. He llorado tanto y he reído tanto, he hecho la compra y me he perdido en un pasillo lleno de promociones sin ningún orden coherente al que aferrarme, me he perdido caminando por una nueva ciudad y es el mejor sentimiento del mundo.
Tal vez en diez años nada de esto exista y esté bajo el agua y sea el recuerdo de una ciudad que existió y se hundió. Supongo que eso me hace afortunada. Una privilegiada, me digo a mí misma.
Contruir una vida desde las ruinas de un corazón vacío. Eso es lo que estoy haciendo ahora. Ojalá la soledad me ayude a ser más fuerte. Vivo rodeada de mar, vivo en la isla con los atardeceres más bonitos del universo. Veo el Sol ponerse cada tarde en una laguna de agua salada y teñir el cielo de naranjas y violetas. Las lágrimas son del color del mar y me refugio en canciones que me recuerdan al hogar que perdí. Es como si un torrente de tristeza se hubiera instalado en mis ojos y amenaza con quedarse a vivir; se me atragantan las palabras de tanta ausencia en los ojos.
Creo que me quedé yo sola con los sueños que pensé que habías compartido conmigo y ahora me doy cuenta que no fue así. La vida frente al abismo. Echo todo de menos. Echo de menos a todo el mundo y me atormenta la incertidumbre de no saber si nunca más volveré a ver a alguien. Porque tuvimos la dicha y la miseria de nacer en un país que nos obliga a dejarlo y cada quien toma un destino diferente. Me atormenta el mar que no puedo sentir en la piel por el frío, la vida cuando corríamos en contra del tiempo y cada día era una día que habíamos ganado para estar juntos.
7 de diciembre de 2020
Todo va a estar bien
Muchas veces pensé, al escuchar estas líricas, que no quería. Muchas veces pensé que estaba siendo estúpida, ¿por qué no querría?
No quiero, no quiero, no quiero. No quiero despertar en cinco años y verme encerrado en ti.
Creo que, siendo honestos, es el miedo que nos hace cuestionarnos constantemente. La verdad es que fuiste tú el que no quiso. Quien abrió los signos de interrogación y puso el punto y final. Pensamientos van y vienen, situaciones van y vienen, personas van y vienen. ¿Cómo no lo voy a saber? Si las estoy viviendo todas al mismo tiempo.
Hoy tuve que detenerme en medio de la nada porque no podía seguir pedaleando mi bicicleta; me faltaba el aire. Me permití a mí misma darme un descanso, parar y sentarme. Tenemos que ser más gentiles con nosotros mismos. Una amiga me vio, se detuvo y se sentó en el suelo a mi lado. Me cuestioné. Luego ella me recordó que todos tenían dos meses pedaleando por estas calles y, en cambio yo, justo estaba comenzando a hacerlo.
Somos un montón de desconocidos que dejamos nuestras vidas apartadas para venir a una isla a cumplir una meta compartida. Eso nos tiene que hacer algo más que desconocidos, ¿no?
La noche que le pusiste el punto y final a nuestra historia pensé que esto solo me pasaba a mí. Necesitaba un abrazo, pero me dieron unas palmaditas en la espalda acompañadas de un "todo irá bien". La verdad es que sí, todo va bien. Unas semanas después esa misma persona atravesó la misma situación. Le di un abrazo, le invité un trago y me marché.
Todas las cosas en la vida tienen un final. Las relaciones no son la excepción. No existe un manual, algunas lo hacen antes de empezar, otras después de un reencuentro, otras ante una inminente separación. Esto es la vida. Momentos amargos que nos recuerdan que la felicidad existe, para que no olvidemos valorarla cuando la tenemos. Para que no te pase por delante y te salude, sin que vayas a por ella.
Ríe, disfruta, y enamórate todas las veces que puedas.
Que al final, todo estará bien.
5 de diciembre de 2020
De amores, sueños y maletas
Hace algunas noches que al cerrar los ojos se me presenta la sombra de tu recuerdo. No te veo, no estás, no eres. Pero eres tú, en una energía sin rostro ni forma que se siente como tu presencia. Me he dado cuenta que ese muchacho al que conocí, que se quería comer el mundo y la sobraba energía, no fue el mismo que dejé al partir. Una oscuridad se fue posando lentamente en ti.
Fuimos como la arena en la playa. Luchamos durante meses para acumular nuestra propia montaña de arena, pero se nos escapó entre los dedos. Ya no me reclamo a mi misma por haberme ido; nadie puede sostener la arena eternamente entre sus manos. De aquello que fuimos, ya nunca más seremos.
Anoche estaba soñando en reencotrarme con alguien. Hacía frío y el viento sonaba como olas que reventaban contra mi ventana. Me dijo, casi como un reclamo, que yo nunca me quedaba quieta en un solo lugar. Le respondí, con la certeza de quien ya ha perdido más de un amor por ese desenfreno constante, que yo nací para ser del mundo, para explorarlo, conocer culturas, aprender idiomas, probar nuevos sabores y no parar. Me sonrió. Me dijo "tú siempre has sido así, si quiero estar contigo, tengo que aprender a moverme entre mares y paísajes". Fue un sueño bonito y dormí feliz.
Ojalá algún día ser
esa persona por la que cruzarías océanos
solo por quedarte a su lado.
Algún día llegará esa persona que no le tenga miedo a meter su vida en una maleta y empezar, todas las veces que sea necesario, en un nuevo lugar. Mientras sea juntos.
