31 de julio de 2018

La nada, las pequeñas muertes

Salem escribió un poema precioso sobre la pequeña muerte y dónde encontrarla, como "las frases que no sueltas nunca a tiempo" y la "resaca de los sueños que más temes". Tal vez el poeta tenga razón y la pequeña muerte sea no haberte preguntado si hablabas de mí detrás de los matices que pronunciabas al amor. O quizás, solo quizás, la pequeña muerte es que tú no lo hayas confesado en lugar de ofrecerme una copa de vino. 

¿Qué es la nada? Tu mano es mi espalda cada tarde, tu risa que no deja espacio para coprotagonistas, las películas en blanco y negro donde se besan en mitad de una calle vacía. Es la vida cuando camina deprisa por los días y los dejamos pasar en medio de la rutina. 

¿Cómo se vive en una casa que no huele a café ni a besos? La música a todo volumen constantemente no acalla el silencio de la soledad. La ausencia de esos ojos que miran de arriba a abajo como quien se encuentra frente a un sueño hecho realidad. Es que este día es diferente, el soundtrack son todas esas canciones de amor que no querías escuchar. 

Y este verano en el que el cielo no es azul sino gris, en el que el sol se oculta detrás de las nubes. ¿Tal vez sea el olor de la nostalgia? Que la llevamos pegada a la suela de los zapatos por donde caminamos. Miras hacia otro lado intentando conseguir algún recuerdo que te transporte a ese momento donde no te gobernaba la pequeña muerte. 

La nada, que lo era todo, llenando todo de miseria y tú mirando hacia otro lado. 

16 de julio de 2018

Podría(s)

Podría convencerte de que soy el piloto de un avión de papel. Podría venderte lo inverosímil, alquilarte lo surrealista. Puedo convencerte por las buenas o sonreírte por las malas.


Podría.

Podrías.

Pero contigo no quiero. Eres capaz de desarmarme...


y nunca es bueno quedarse sin balas.

30 de junio de 2018

Carreteras «unknown»

Quería escapar del tiempo y lo hice en una carretera de un solo canal llena de curvas. La adrenalina continua cuando te acompaña la duda de si sobrevivirás a la siguiente. Lo haces. Llegas en plena tarde al azul del salitre. Todas tus responsabilidades reviven en una sola. Y después, el terror del porvenir, la ansiedad de la duda, la seguridad del momento. A mí no me hables de ases bajo la manga. 

- ¿Existe el amor de tu vida? - te preguntas. 

Una vez, creo, 
me susurró en un sueño que me escapara con él 
- a cualquier ciudad desconocida -. 

Bailar en la cocina mientras preparo mi plato favorito y meneo la copa de vino al son de la canción. A veces espero que un día aparezcas y me digas que tienes ganas de conocer esta ciudad tomado a mi cintura. Beber una cerveza en ese bar que siempre tiene jazz, caminar por las calles de la desesperanza y enseñarle a los curiosos que se pueden borrar las primeras tres letras y seguir estando vivo. Como si siempre hubiésemos vivido escapando y sonriendo, permitiendo que lo desconocido nos llene la vida. 

Venga, que nos toca inventar el futuro.

16 de junio de 2018

La vida

La ciudad. Esa que amanece azul y se torna gris, para volver a ser azul y en medio del calor de los rayos del Sol empaparte sin piedad. La ciudad. Esa en la que puedes correr a 120 kilómetros por hora para obligarte a frenar en seco y desperdiciar una hora atascada en el tráfico. La ciudad de los contrastes. Nada más rutinario que saludar al mesonero por su nombre y sentarte a esperar que te traiga la misma comida de todos los lunes: sopa, pasta y té negro con limón. El cansancio de la repetición y al mismo tiempo el disfrute de lo conocido. La calle ya no se abarrota de gente, pero los transeúntes caminan con prisa y caras amargas. Pero tú escribirás, seguramente escribirás mucho antes de irte. Querrás perderte en librerías, museos y arte cada mañana pero no tendrás tiempo ni de abrir las páginas de esa novela que paseas en la cartera desde hace semanas. Y cada mañana, en medio del tráfico, te pintarás los labios de un color llamativo que muestre que dentro de ti vive una persona con ganas de comerse el mundo. En ocasiones la soledad se llena de esos instantes en los que vivimos sin darnos cuenta. Eso es la vida, y quien diga lo contrario es un mentiroso, y lo sabe. 

6 de junio de 2018

Irse

Entre susurros te dices a ti mismo que cualquier ciudad que no sea esta te hará volver a ser, ¿volver a ser qué? Te preguntas mientras ves el cielo nublado y las calles vacías.

Dices que cualquier paisaje es mejor que la montaña llena de ansiedad y las largas filas que esperan para coger el autobús. Crees que el futuro vendrá por ti para hacerte feliz. Vendrá y te llevará. 

Yo solo puedo vivir con intensidad, con todos los tonos sobresaturados y a veces necesito atraparlo todo. ¿Y qué hay del vacío, de la ausencia? ¿Puedes?

Dices que seré feliz, que bailaré con tu recuerdo, que no extrañarás estos ojos verdes que te veían como si fueses lo más lindo que ha nacido nunca. Digo. No te mientas más.

2 de junio de 2018

Espirales

La ansiedad se adueñó de mi alma esta tarde. Me acuesto en mi cama y me convierto en una bolita que solo cuenta los minutos para que acabe el día. Sin cigarros ni alcohol. Respirar es difícil cuando tu corazón no sabe cómo seguir latiendo. Sin motivos. Motivoless. Es la tercera vez que me pongo a escribir esta noche. Nada tiene sentido, así que vuelvo a borrar. Como un escritor que arranca la hoja y vuelve a empezar de nuevo. El vacío infinito que intenta llenarse de palabras. Con la nostalgia pegada a la suela de los zapatos mientras te sientas en el parque a esperar. Intento recordar tu mano cogiendo la mía, tus labios cuando me besabas. Ya no sé a qué sabes. Esperar el día en que vuelva a sentir la sangre caliente bajo la piel. Será que esta cama es demasiado grande para que pueda dormirme. Tal vez no estaba lista para dejar esos 20 gramos cada mañana. Sigo esperando tocarte pero todo es un sueño y esta noche es demasiado larga y sé que no vas a venir. Volver a estar viva. Pero todo se aparta y el tiempo gira en espiral y las ciudades desconocidas están demasiado lejos. Ponerme mi vestido favorito con unos zapatos cómodos y salir a comerme el mundo mientras estás a mi lado. Eso es la vida. Despertarme una mañana cantando las canciones de mi madre y sonreír porque quizás mañana sí me sienta bonita. En una vida que. tal vez, podría ser la nuestra.

31 de mayo de 2018

Silencios que tocan y muerden

Montarte en un carro sin dirección, recorrer carreteras interminables con gasolineras a los lados. Comprar un montón de ropa interior e irte sin mirar el pasado. Tenerte a ti de copiloto y cantar aquella canción de Yordano a todo pulmón. La poesía de tu escritora favorita, el cigarro en la terraza y el calor del caribe en tu piel. Recuerdas el los trenes que se van mientras decides que hacer esa madrugada en la estación. Las diapositivas de la vida que no has vivido, que nadie ha podido vivir. Y en medio de la entrevista, le vuelves a preguntar a esa señora de ojos tristes cómo era la temperatura del ambiente en el momento de la desgracia. Caminaba en busca de mí misma cuando encontré un jardín escondido dentro del portal de un edificio, un jardín que no podía alcanzar. Una mujer desnuda que camina por su propia casa vacía, imaginando dónde colocará los muebles que acaba de comprar. Y de nuevo la carretera interminable y el yesquero que al tocar el suelo genera el incendio.

17 de mayo de 2018

La protagonista del cigarro




Como una niña que extraña su infancia y canta una canción de una película animada que habla sobre cacahuates como si así fuese a volver el tiempo. Como la protagonista de esa película, fumando en la ventana, viendo pasar su vida entre el humo. Como la muchacha que se pone vestidos cada día para comerse al mundo aunque este se la coma a ella. Hay algo que te llena los ojos de vida, podría ser tu reflejo en el espejo. Cada noche con un trago en la mano, dejabas ir a las nostalgias y los momentos amargos de tu trabajo; en ese momento planeabas atracar corazones y librerías. 

Me preocupan los libros en la mesita de noche, la falta de tiempo, las ojeras, el cansancio. El tiempo me atormenta. A veces me pregunto dónde dejé esa versión llena de vida que no quería dormir, solo vivir. Sin duda ya no está. A veces me acuerdo de ese gato que tomaba el sol en una ventana de un edificio blanco un sábado por la mañana. Estábamos cerca de la montaña y lo veía desde la acera de enfrente apacible, sin moverse, disfrutando el calor de los rayos de luz en una mañana nublada.

A veces disfruto haciendo fotos, dejo que mis ojos me guíen para sostener el instante en el tiempo. Mi momento favorito del día son los atardeceres, AMO fotografiarlos, creo que por eso me gustaste tanto. Dentro de ti habita el atardecer más bonito del mundo. Tanto, que aunque la ciudad se haga pequeña cual jaula, tú puedes volar por ella sin miedo. Porque los trenes, como sabes, te echan de menos y tú lo disfrutas.

Como protagonista de película europea, francesa exactamente, que se pone el sombrero para volvérselo a quitar una escena más adelante. Me siento en el café con una sonrisa espontánea y ordeno una bebida caliente. Abro un libro cualquiera y, como si nadie lo esperase, aparece un joven que interrumpe la lectura y me pregunta si entendí a Camus o si quisiera vivir como él. Y sin que pasen grandes cosas pero sin que nadie en la sala pueda pestañear, llegan las palabras que anuncian el fin. Pero, ¿qué importa?