Hay pequeños rinconcitos en la vida que no notamos de tan
chiquitos, cajones en los que no ponemos recuerdos, repisas sin historias,
portarretratos sin nombre, floreros sin momentos románticos que terminen en
historias para contar a nuestros nietos.
Hay pequeños rinconcitos en la vida que dejamos desocupados
sin querer, que permanecen vacíos hasta que llega alguien y los llena sin que
nos podamos defender. Y los colman de sonrisas y de brazos, de besos, días,
noches, miradas, almohadas, palabras, secretos, besos, más besos… y también
brazos y abrazos.
Hay pequeños rinconcitos que simplemente esperan ser
llenados porque tarde o temprano se han de volver el espacio más importante de
nuestras vidas.
No puedo imaginar a nadie mejor para llenar todos esos
pequeños recovecos que yo no había notado, que tú.
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